De acuerdo con el Open Data Institute (ODP), los datos abiertos (open data) son aquellos generados por individuos, organizaciones y empresas, que son clasificados de esa manera para que cualquier persona pueda tener acceso a ellos, usarlos y compartirlos.

Aquí es muy importante definir los “datos” como la información y registros almacenadas electrónicamente. Estos incluyen documentos, bases de datos de contratos, transcripciones de audiencias y grabaciones de eventos en audio/video.

Los datos abiertos están estrechamente relacionados con la transparencia gubernamental y por ende con un gobierno abierto, y aunque los datos siempre han sido generados por los gobiernos a lo largo del tiempo, es apenas recientemente con el avance tecnológico que comienzan a cobrar mayor importancia y a tener utilidad para mejorar la administración pública.

La transparencia gubernamental, por su parte, no es un tema reciente, en 1776, Suecia creó la primera ley para dar acceso a la información de gobierno, la llamada “Ley para la Libertad de Prensa y del Derecho de Acceso a las Actas Públicas”, la cual fue promovida por Anders Chydenius. Por su parte, Finlandia hizo su ley en 1951;, Estados Unidos en 1966, y Dinamarca en 1970. En Latinoamérica destaca Colombia que desde 1888 cuenta con una ley semejante.

Datos abiertos, el camino para un gobierno abierto

Por otro lado, los datos abiertos forman parte de uno de los cuatro principios de un gobierno abierto creados por la Alianza para el Gobierno Abierto, es decir de la transparencia, la información acerca de las actividades y decisiones de un gobierno la cual debe ser abierta, integral, puntual, estar disponible de forma libre para el público y cumplir con los estándares básicos de datos abiertos, los cuales debes legibles por máquina.

El segundo principio de un gobierno abierto es la participación ciudadana, en otras palabras que los gobiernos deben estimular a la ciudadanía para que participe en el debate público y contribuya a desarrollar una gobernanza más responsiva, innovadora y efectiva.

La rendición de cuentas es el tercer principio, y debe constar de reglas, regulaciones y mecanismos para que los funcionario de gobierno justifiquen su accionar, actúen en respuesta a las críticas sociales y acepten las consecuencias de la falta de cumplimiento de leyes o compromisos.

Finalmente, pero no menos importante, el cuarto principio de un gobierno abierto se refiere a la Tecnología e innovación: el que los gobiernos acepten la importancia de impulsar la innovación; de ofrecer a los ciudadanos el libre acceso a la tecnología, y aumentar su capacidad de utilizar la misma.

De acuerdo con el movimiento Open Government Data (Datos de Gobierno Abierto), para que los datos públicos puedan ser considerados “abiertos” deben cumplir con los siguientes 10 principios, ocho de los cuales fueron escritos por treinta defensores del gobierno abierto que se reunieron en Sebastopol, California, EU, el 7 y 8 de diciembre de 2007. Posteriormente, en 2010, la Sunlight Foundation agregó dos principios:

  • Los datos deben ser completos. Todo dato público debe estar disponible. Los datos públicos son datos que no están sujetos a limitaciones de privacidad, seguridad o privilegios válidos, que se rigen por otras leyes. Mientras que los recursos de información no electrónicos, tales como artefactos físicos, no se sujetan a los principios de datos abiertos de gobiernos, aunque se recomienda facilitar su acceso a través de vías electrónicas en la medida de lo posible.
  • Los datos deben ser primarios. Los datos se publican tal como se recogieron, con el más finito nivel de granularidad posible, y no en formas agregadas o modificadas, de manera que otros puedan construir sus propias aplicaciones y preservar los datos para la posteridad.
  • Los datos deben ser oportunos. Los datos deben ser puestos a disposición tan pronto como sea necesario para preservar su valor.
  • Los datos deben ser accesibles. Los datos deben estar disponibles para la gama más amplia de usuarios y para el mayor rango de propósitos.
  • Los datos deben ser procesables por máquinas. Los datos deben ser estructurados de modo que sean procesables automáticamente por las máquinas.
  • El acceso a los datos no deben ser discriminatorio. Esto significa que los datos están disponibles para cualquier personas, sin necesidad de registro.
  • Los datos no deben usar formatos propietarios. Los datos estarán disponibles en un formato sobre el que ninguna entidad tiene el control exclusivo.
  • Los datos deben ser publicados con licencias libres. Los datos no serán sujetos a ninguna regulación de derechos de autor, patentes, marcas o secretos comerciales. Criterios razonables de privacidad, seguridad y restricciones de privilegio pueden ser permitidas cuando se rigen por otras leyes.
  • Los datos deben permanecer en el tiempo. Esto se refiere a la capacidad de poder encontrar la información a lo largo del tiempo.
  • Los datos no deben tener costo de uso. Uno de los mayores obstáculos para el acceso a la información accesible al público.

Los beneficios de contar con datos abiertos

Más allá del derecho que como sociedad tenemos a tener acceso a los datos públicos de manera abierta, éstos tienen una utilidad práctica porque permite a un gobierno generar lugares de encuentro y vías de comunicación para que los ciudadanos puedan asumir un rol activo en el diseño de las políticas públicas; también promueve la innovación al mejorar y ampliar sus prácticas de cooperación en el mismo Gobierno, ya sea con otros organismos, y también con la sociedad civil.

De inicio, los datos abiertos permiten una mayor participación ciudadana en el debate sobre políticas públicas; disponer de todos los datos que reflejan lo que hacen los gobiernos y poder obtener conclusiones a partir del análisis de estos datos (y no sólo de la información ya preparada por los gobiernos)

Asimismo, los datos abiertos contribuyen a mejorar el rendimiento y la capacidad de innovación de los gobiernos por diversos caminos; permiten a la ciudadanía mejorar el control sobre lo que hace el gobierno; generan más facilidades para encontrar mejores usos a los recursos empleados por el gobierno, así como un mayor número de personas que pueden ser capaces de pensar acerca de cómo pueden mejorarse los servicios que presta el gobierno.

México, los datos abiertos y el lugar que ocupa en el mundo

En el caso de México todos los datos producidos por la actividad de la administración gubernamental son públicos y por lo tanto deben ser abiertos. Al respecto el artículo sexto de la Constitución dice “toda la información en posesión de cualquier autoridad, entidad, órgano y organismo de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, órganos autónomos, partidos políticos, fideicomisos y fondos públicos, así como de cualquier persona física, moral o sindicato que reciba y ejerza recursos públicos o realice actos de autoridad en el ámbito federal, estatal y municipal, es pública y sólo podrá ser reservada temporalmente por razones de interés público y seguridad nacional, en los términos que fijen las leyes”.

Sin embargo es a partir de febrero de 2015 que los datos públicos en México comenzaron a ser abiertos, pero antes de abordar el caso específico de nuestro país detengámonos a responder a la pregunta ¿por qué son importantes los datos abiertos?

Una primera aproximación a este tema es que los datos generados por la administración gubernamental son producidos, recopilados y procesados con dinero público, es decir con fondos que cada ciudadano aporta con sus impuestos, además el acceso a ellos puede producir conocimiento e innovación.

Asimismo, los datos abiertos son una forma de impulsar la transparencia gubernamental, ya que de acuerdo con el Instituto Nacional de Administración Pública (INAP), “La transparencia es una herramienta de control en manos de los ciudadanos, un medio de lucha contra la corrupción, una vía de participación política, y una manera de poner en valor datos públicos que de otro modo no se aprovecharían.

Por su lado, Paulo C. de León afirma en su ensayo Hacia un concepto de transparencia: Orígenes e Importancia”, que la transparencia es una “Práctica social guiada por la sinceridad y por la perfecta o casi perfecta accesibilidad a toda la información vinculada, y que concierne e interesa a la opinión pública, o a un sector de la misma, o incluso a un solo individuo”.

¿Qué tan abiertos son los datos públicos del gobierno mexicano?

El Open Data Institute publicó en su blog, el pasado 20 de febrero que México decidió incluir los datos abiertos en en su regulación federal, en efecto, el poder ejecutivo publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto por el que se establece la regulación en materia de Datos Abiertos, el cual regula los procesos de generación, recolección, conversión, publicación, administración y actualización de información en formatos abiertos, para facilitar su acceso, uso, reutilización y redistribución para cualquier fin legal y establece que los datos abiertos deben ser: gratuitos, no discriminatorios, de libre uso, legibles por máquinas, integrales, primarios, oportunos y permanentes.

Asimismo, dicho decreto “tiene por objeto regular la forma mediante la cual, los datos de carácter público, generados por las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal y por las empresas productivas del Estado, se pondrán a disposición de la población como datos abiertos, con el propósito de facilitar su acceso, uso, reutilización y redistribución para cualquier fin, conforme a los ordenamientos jurídicos aplicables”.

De acuerdo con el mencionado decreto, la plataforma oficial de datosabiertos del Gobierno de la República está en http://datos.gob.mx/, sitio web en en puede consultarse el compendio de información que, de gradualmente, incorporarán las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal.

Por otro lado, la misma Open data Org incluye en su sitio web el reporte “Rastreando el estado de los datos abiertos de gobierno, que muestra a México en el lugar número 28 en el mundo dentro del Índice 2014, en tanto que en 2013 ocupaba el lugar 26.

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De los 10 rubros mencionados en el Reporte de Open data Org, el gobierno mexicano sólo cumple al 100% con uno de ellos, “Government budget”, es decir Presupuesto de gobierno, pues los datos, existen; están en formato digital; son públicos; gratuitos; son accesible en línea; pueden ser leídos por máquinas; son primarios (están tal y como se recogieron); tienen una licencia libre y están disponibles en el tiempo. El reporte, en inglés, puede ser consultado en línea en la dirección http://index.okfn.org/place/mexico.

Finalmente, aunque aún hay amplio camino por recorrer en cuanto a Datos abiertos, el gobierno mexicano muestra un avance regular, tal y como lo muestra el informe anterior. Otra parte importante depende del accionar de la sociedad civil.

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Datos abiertos, impulsores de la transparencia y el gobierno abierto en México
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