En los más de diez años que llevo realizando la medición de portales de internet de transparencia en México, no había visto resultados como los obtenidos en este 2018. El comportamiento “normal” del ranking ha sido siempre de altibajos; muchos Estados que van subiendo anualmente y que se consolidan hasta llegar a un máximo nivel, caen unos puntos al año siguiente y otros suben y bajan constantemente por modificaciones internas o por cambios del resto. La tabla 1 del ranking anual muestra este comportamiento desde 2015; en ella se puede observar una tendencia normal a crecer, mantenerse o consolidarse hasta el presente año.

De acuerdo con los resultados publicados recientemente en el número 19 de la revista u-GOB, 2018 ha sido un año atípico. La gráfica 1, que incluye todos los componentes del modelo teórico que se utiliza anualmente para medir el ranking de transparencia y sus resultados, muestra que todos los componentes cayeron consistentemente en comparación con el año anterior.

¿Qué pasa con la transparencia en México?

Pudiera pensarse que los cambios en la caída de los portales de transparencia se deben a Estados que terminan sus periodos de gobierno y que deliberadamente decidieron dejar de lado las acciones de transparencia para ayudar a su partido político o al candidato que está por sucederlos. Esto es parcialmente cierto.

Si analizamos los Estados que estuvieron en disputa el pasado 1 de julio, veremos que:

  • Jalisco ascendió 21 posiciones
  • La Ciudad de México subió 17 lugares
  • Guanajuato y Morelos ascendieron 11 peldaños
  • Tabasco obtuvo nueve puntos más que en 2017

Sin embargo, en el resto de los casos la situación es diferente: Yucatán cayó 23 posiciones y Puebla 19, mientras que Chiapas y Veracruz descendieron 3 lugares.

Lo anterior demuestra que las elecciones o el término del período de gobernador nada tuvieron que ver con olvidarse de la transparencia, ya que cinco de los Estados obtuvieron mejores resultados y sólo cuatro de ellos cayeron en la tabla de posiciones.

Si lo revisamos, considerando los cinco componentes que integran el índice, encontraremos que la caída en los componentes de colaboración horizontal y vertical que promueven la participación ciudadana son consistentes con lo que había venido ocurriendo en los últimos años e indican un escaso compromiso para interactuar con los ciudadanos o simplemente una falta de herramientas para hacerlo. No obstante, la caída en Datos Abiertos, arreglos institucionales o interfase es preocupante; estos componentes son clave en los portales web de los Estados y normalmente tenían un comportamiento ascendente.

2 razones sobre la mesa

Hasta el momento no hay una respuesta clara para resolver esta interrogante. Habremos de esperar a las siguientes mediciones y estudios complementarios con el propósito de entender qué sucedió en 2018, pero es factible adelantar dos posibles explicaciones y dejamos al futuro la tarea de indicar cuál de ellas era la verdadera:

  1. El concepto de transparencia ha comenzado a desgastarse, en gran medida porque ya no tiene hacia dónde avanzar. Siempre ha sido una “cortina de humo” para tapar la corrupción y la opacidad gubernamental, y cuando no se quiere avanzar en la dirección correcta, es decir, el Gobierno Abierto. Desde 2017, las ideas de Gobierno y Estado Abierto han comenzado a aparecer en el discurso político, y por ello se le ha restado atención a los esfuerzos tradicionales de transparencia.
  2. La corrupción y la opacidad están ganando la batalla. ¿A quién le importa tener un Gobierno Abierto si ello impide la corrupción? Cada vez está más claro el impacto que tienen las políticas de apertura de datos, Gobierno Abierto y acceso a la información gubernamental en el combate a la corrupción. Eliminar la opacidad con tecnología y reformas legales es el camino más rápido y eficiente que existe en la actualidad para combatir la corrupción.

Tal vez por esta segunda explicación esté en crisis el camino de la transparencia y otros datos parecen confirmarlo. La Encuesta Nacional de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales (ENAID) indica que sólo el 7.1% de los ciudadanos mexicanos solicitaron información de transparencia durante 2015, a pesar de que el 50.6% había escuchado sobre la existencia de esta ley.

Para combatir la corrupción

Los resultados obtenidos en el ranking RPET 2018 no pueden ser generalizados al resto de los esfuerzos de transparencia o de Gobierno Abierto, ya que únicamente midieron un canal de comunicación, es decir, internet, con la intención de difundir esta práctica. Aunque las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) se han convertido en el medio ideal para impulsar el Gobierno Abierto, no son el único camino para hacerlo.

Espero que este análisis y los hallazgos obtenidos en la medición del presente año promuevan la discusión sobre la pertinencia de continuar por el camino de la transparencia, en lugar del Gobierno Abierto, y ayuden a generar nuevas políticas que impulsen prácticas y acciones que reduzcan la opacidad en la que se basa la corrupción y una escasa rendición de cuentas para México.

Para saber más:

INEGI (2016), Censo Nacional de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales (CENTAID): http://proyectos.inai.org.mx/cntaid2016/images/doc/PresentacionResultadosCNTAIPPDP2016.pdf

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Transparencia en crisis: corrupción vs. opacidad
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