En días recientes llegó a nuestros oídos la noticia. Bancomer había despedido a mil 500 empleados que fueron desplazados por el arribo de nuevas tecnologías como los cajeros multiusos y las aplicaciones de teléfonos móviles, y fue nada más y nada menos que en México. ¿Es este tan sólo el principio?

De acuerdo con la firma McKinsey & Company, este fenómeno no es nuevo, pero sí uno que avanza rápidamente, impactando directamente nuestra economía. Asimismo, prevén que, al menos en nuestro país, la automatización modificará alrededor de 25.5 millones de los empleos existentes en los próximos 10 años, lo cual representa un 52% del total de los oficios.

Sin embargo, el sector bancario no es el único que vive una evolución con la llegada de estas nuevas tecnologías. Quienes ensamblan autos, los ejecutivos de call center y hasta los docentes están viendo cómo su trabajo es optimizado mediante el uso de máquinas y robots.

Un ejemplo es Teacher Adivsor, de IBM Watson, Inteligencia Artificial (IA) que permite orientar a profesores de primaria y los dota de herramientas de aprendizaje para los alumnos, personalizadas por tema, grado escolar y tipo de actividades. Su motor de búsqueda se refina con el uso, logrando así ofrecer resultados cada vez más útiles y mejor dirigidos.

¿Quién es Ross?

Impulsado también por IA, Ross es capaz de comprender el lenguaje humano, rastrear más de 10 mil páginas por segundo y formular una respuesta mucho más rápido que cualquier abogado humano. Además, sus respuestas incluyen citas legales, sugerencias de otros artículos útiles para la investigación e, incluso, un cálculo de la tasa de confianza para ayudar a los abogados a preparar mejor sus casos.

Este robot fue creado por una startup canadiense de la Universidad de Toronto y también gracias a la tecnología del superordenador Watson de IBM. Sus algoritmos lo capacitan para tomar en cuenta la ideología del juez y las partes implicadas en el juicio.

Una vez que asimila la información disponible, responde basándose en las leyes vigentes y traduciendo la terminología. Además rastrea, en tiempo real, los resultados de sentencias y juicios que han sentado jurisprudencia.

Pero como era de suponer, la introducción de Ross al mundo ha generado innumerables críticas. Se dice que no es confiable y que no tiene sentimientos, y sugieren que la IA sólo debería ser utilizada como herramienta para simplificar los procesos de investigación, mas no para suplir el puesto de un abogado profesional.

El actual reto consiste en una mejor preparación en todos los rubros, pues no se trata de si los robots terminarán sustituyendo a los humanos, sino de cómo los humanos nos adaptamos a la llegada de herramientas que harán nuestro trabajo más veloz y eficiente, y cómo aprendemos a aprovecharla, dedicando nuestro tiempo para desempeñar labores que un robot está lejos de realizar.

Con información de Excélsior, McKinsey & Company y la Universidad de Toronto.

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La IA se implanta en el Derecho con Ross, el robot que litiga
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