La Secretaría de Hacienda y Crédito Público envió al congreso de la unión el proyecto de presupuesto “base cero” para su análisis y eventual aprobación. No es noticia que el presupuesto “base cero” no es tal, sino un ejercicio de recortes en importantes rubros de gasto gubernamental.

Que el gobierno federal proponga racionalizar el gasto no es perjudicial sino todo lo contrario, sin embargo, es primordial velar porque la racionalidad no afecte lo que más interesa y aqueja a los ciudadanos.

El rubro que más se racionaliza en el proyecto de presupuesto es el gasto en inversión. Sin ser experto en la materia no es difícil entender el perjuicio que generará en términos de interés público y las consecuencias negativas que esto puede traer a la economía de los individuos.

Contrario al porcentaje recortado al gasto en inversión (20%), el gasto corriente es tocado en un porcentaje menor (1%)[1]. El gasto corriente se refiere al gasto de la burocracia, desde los sueldos de los servidores públicos hasta el material y equipo que utilizan. Resulta muy preocupante que quien maneja el dinero de los ciudadanos privilegie la manutención de la burocracia sobre la inversión en proyectos que mejoren las condiciones de vida de los ciudadanos.

Respecto a la burocracia, existe una idea generalizada dentro de las agencias de gobierno en la que prevalece que la reducción de la misma traerá graves consecuencias, sin embargo no es así. De acuerdo con Niskanen, para los burócratas no sólo no es deseable perder personal, sino que crean y justifican proyectos internos para tener cada vez más.

A todos los que piensan que no existen posibilidades de racionalizar la burocracia les serviría observar algunos elementos históricos y funcionales que ponen a prueba su teoría.

La obesidad burocrática

La obesidad burocrática hace referencia al número y costo de las agencias de gobierno. Ésta tiene su origen en las decisiones del agente en turno, pero también en la composición que se ha ido robusteciendo en el sistema burocrático. Veamos de lo general a lo particular cómo ha cambiado organizacionalmente lo que llamamos “estructura orgánica” o estructura de los mandos de confianza dentro del gobierno.

En un esquema de administración tradicional, para que una organización funcione hace falta: un responsable de la organización, responsables de las distintas divisiones de la misma, supervisores y responsables que generen los productos de la misma. En este caso, la estructura básica no rebasa los 4 niveles de mando.

Si consideramos un esquema por procesos, lo fundamental para una organización sería: un responsable de la organización, un responsable de cada uno de los elementos del proceso o subprocesos, responsables del seguimiento y control, y los generadores de los distintos productos del mismo. Igual que el anterior, el esquema jerárquico no rebasa los 4 niveles.

En un esquema de administración por proyectos, que ha evolucionado más que el tradicional, sería imprescindible en la organización: un responsable de la organización, líderes de los proyectos, responsables técnicos y proyectistas. Igual no más de 4 niveles de jerárquicos.

[1] Zabala, Margarita, en: http://www.eluniversal.com.mx/entrada-de-opinion/articulo/margarita-zavala/nacion/2015/09/21/apretar-el-cinturon-de-quien

racionalidad 1

 

¿Cuál es la diferencia entre las organizaciones comunes y las burocracias mexicanas? Que los agentes del gobierno no piensan en términos de la funcionalidad de los niveles jerárquicos, sino en el abanico de posibilidades que tienen respecto a los puestos disponibles en el sistema burocrático en el que están inmersos. Si lleváramos el lenguaje funcional descrito anteriormente al jerárquico gubernamental actual (a nivel Dependencias), tendríamos niveles cercanos a los mostrados en la gráfica 2.

racionalidad 2

 

En este ejercicio de transferencia de puestos funcionales a las jerarquías válidas para el gobierno, vemos que el esquema anterior aún guarda parte de la esencia racional para la operación de bureau. No obstante, a causa del crecimiento de la acción pública (en la mayoría de las veces desordenada) y a los ejercicios de descentralización que ha experimentado el gobierno, se han adicionado otras jerarquías dentro de la burocracia, por ejemplo, los puestos antecedidos por un “sub”, que fueron creados para ejercer la función desconcentrada de la jerarquía que le antecede.

racionalidad 3

 

La jerarquía en donde se incluyen los “sub” ha operado desde hace años y, como todo, se convirtió en válida con el tiempo sin que bien a bien alguien pueda explicar su utilidad real. Por si esto no fuera suficiente, en la actualidad existen aún más puestos que se han sumado a la estructura orgánica de gobierno, cuya función se duplica e incluso desarticula la lógica esencial de las agencias. Usemos el ejemplo del gobierno federal.

racionalidad 4

 

En la gráfica 4 se puede apreciar incluso visualmente la obesidad burocrática, no obstante, lo que más preocupa en la realidad es que dicho ensanchamiento parece imposible de volver a su estado funcional original, y que este ejercicio no sólo es propio del gobierno federal sino una muestra de lo que pasa en todas las entidades federativas.

La inclusión de nuevos puestos a la estructura burocrática nos desorienta respecto a cuál debe ser el esquema esencial de la burocracia ¿Quién hace qué? ¿Quién dirige? ¿Quién supervisa? y ¿Quién genera los productos de las agencias de gobierno?

La composición gubernamental actual ha originado un escalamiento desproporcionado de los puestos a niveles jerárquicos más altos, sin que funcionalmente sea justificable. Basta ver las estructuras de algunas dependencias globalizadoras del gobierno federal o de algunos organismos autónomos para comprobar que sus procesos de supervisión se están desplegando en jerarquías de Direcciones Generales y Direcciones Generales Adjuntas y los procesos operativos se ejercen a partir de Direcciones de Área o Subdirecciones. Para dimensionar la gravedad del tema vale la pena observar los rangos de percepciones salariales del Gobierno Federal.

 

Tabla 1. Remuneraciones del Gobierno Federal[1]

Puesto Sueldos y Salarios Brutos Mínimo Sueldos y Salarios Brutos Máximo
Secretario $ 205,122.06 $ 205,122.06
Subsecretario $ 189,944.30 $ 204,774.27
Jefe de Unidad $ 146,543.63 $ 199,045.43
Director General $ 119,670.45 $ 192,529.51
Director General Adjunto $ 85,888.92 $ 150,220.27
Director de Área $ 47,973.69 $ 95,354.56
Subdirector de Área $ 25,254.76 $ 47,890.93
Jefe de Departamento $ 17,046.25 $ 28,790.43

 

La involución actual de la burocracia genera que los ciudadanos estemos financiando estructuras orgánicas altamente costosas y, al haberse jerarquizado tanto, estructuras que experimentan cierta locura interna, con múltiples actores impulsando ideas muchas veces en sentido diferente. En términos concretos, esta situación podría ser parte de la explicación de la parálisis de acción del gobierno o de la diversidad de “proyectitos” de gobierno si un objetivo estratégico definido, mucho menos con una visión de política pública[2].

¿Por qué es relevante conocer todo lo anterior?

Es relevante porque, ya que en el proyecto de presupuesto se contempló un recorte presupuestal, la burocracia tendría que haber sido la primera en haberlo experimentado por su ineficiente composición actual. Ahora bien, que si se hubiera tratado de realizar un verdadero ejercicio de “presupuesto base cero” se hubiera tenido la posibilidad de impulsar el regreso a las bases simples de la composición administrativa.

Es cierto que haber realizado un ejercicio en términos de ajuste organizacional podría haber traído consigo un gran recorte de personal, aunque, sin apoyar la idea del desempleo en el país, también es verdad con esta medida, contraria a realizar un recorte al gasto en inversión, el gobierno hubiera optado de manera cierta por apostar en hacer más efectivo el actuar institucional y generar mejores condiciones para que el ciudadano pueda desenvolverse mejor social y económicamente.

[1] Manual de Percepciones de los Servidores Públicos de las Dependencias y Entidades de la Administración Pública Federal., en: http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5394294&fecha=29/05/2015

[2] Ver “La Importancia del Enfoque de política Pública en el Ámbito Educativo”, en: https://u-gob.com/la-importancia-del-enfoque-de-politica-publica-en-el-ambito-educativo/

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En materia de racionalidad la burocracia debe ser la primera
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Sobre El Autor

Maestro en Políticas Públicas Comparadas por la FLACSO - México y en Gestión Pública por la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido servidor público, consultor independiente y conferencista por más de una década en temas de modernización administrativa, mejora de la gestión pública, buen gobierno, innovación, desarrollo organizacional y reorganización gubernamental, en el gobierno federal, entidades federativas y municipios de México, así como en España y Latinoamérica.

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