Cuando Barack Obama anunció la cuenta de Twitter @POTUS, no pude menos que dar un salto y decirme a mí mismo: “¡Claro, por supuesto! Yo desde hace mucho lo sé”. No me refería a otra cosa que a la sana e inteligente separación que en redes sociales hay que hacer de las cuentas de las personas que ocupan un cargo y las del cargo mismo.

De entre todas las máximas que hay en política –poco a poco iré abordando cada una de ellas–, existe una que reza así: “Los cargos son temporales, las amistades son para siempre”, la cual yo parafraseo como “Los cargos son temporales, las cuentas de redes sociales son para siempre”.

Permítanme poner esta idea en contexto: la cuenta personal de Barack Obama en Twitter tiene al día que escribo este artículo la no despreciable cantidad de 77.2 millones de seguidores, mientras que la cuenta del presidente (POTUS o President of The United States) tiene 10.3 millones. Sí, hay dos cuentas, una de Barack Obama y otra del Presidente de Estados Unidos.

Los asesores de comunicación digital del Presidente de México o de los presidentes de los partidos políticos (y de ahí para abajo) al parecer no se han planteado que una cosa son las redes sociales del cargo o rol, y otra muy distinta es la cuenta de la persona que ocupa temporalmente ese puesto.

Por ejemplo, en Twitter siguen al presidente Enrique Peña Nieto casi 6 millones de cuentas. Pregunta al calce: ¿esas cuentas siguen al presidente o a Peña Nieto? En el momento en el que deje el cargo de presidente, se va a llevar a sus seguidores a donde sea que se vaya. Claro, llegará en 2018 la persona que ocupe el cargo de Presidente de la República con sus millones de seguidores (que quién sabe por qué lo seguían), pero serán seguidores interesados en la persona, no en la figura presidencial. ¿Doy a notar el pequeño detalle?

Otro ejemplo: César Camacho, quien hasta este año era Presidente del CEN del PRI y ahora es diputado federal. Sus seguidores continúan ahí con él, independientemente del cargo que ocupe, pero ¿y los seguidores del Presidente del CEN del PRI? Pues quién sabe, nadie puede responder cuántos ni quiénes son ¡porque no existe una cuenta del cargo en redes sociales!

Ahora llegó Enrique Ochoa a la presidencia del PRI con followers desde la Comisión Federal de Electricidad, su cargo anterior. Obviamente muchos de ellos no están ni estarán interesados en Enrique Ochoa como presidente de un partido político, o sea, a empezar prácticamente desde cero, a recolectar seguidores que se interesen en las actividades de Ochoa Reza como presidente de ese instituto político.

Y así será por los siglos de los siglos, amén… a menos que César Camacho o Beltrones abonaran una significativa cantidad de seguidores a la cuenta de Enrique Ochoa, pero eso nunca va a pasar bajo la realidad de que son “sus” seguidores y como tales son su propio capital político en redes, el cual es intransferible… y ya nos amolamos todos.

Hasta el momento nadie parece entender la sutil diferencia en materia de percepción entre el cargo y la persona que no son lo mismo. Requieren estrategias separadas, paralelas, con objetivos que se complementen, así como metas de social media totalmente distintas para fortalecer a la institución, para que el cargo genere una imagen colectiva unificada –independientemente de quién lo ocupe– y que la persona construya una identidad digital coherente con su esencia, así se trate de tal o cual secretario, presidente o whatever.

Obviamente las cuentas de redes sociales del cargo deberán ser propiedad del instituto o de la organización; deberán estar en un apartado de la entrega-recepción del cargo, en el inventario de bienes intangibles, y serán (algún día, si me hacen caso) parte del patrimonio y no propiedad del individuo.

Mientras a alguien se le ocurre hacerlo, yo seguiré siendo impolíticamente correcto. Comper.

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Cargos temporales, redes sociales para siempre
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