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Australia, un ejemplo de Transformación Digital

Australia, un ejemplo de Transformación Digital

Desde hace muchos años, el país oceánico se encuentra en proceso de desarrollar un gobierno federal digital envidiable y muy bien posicionado a nivel mundial. En los últimos tres rankings de Naciones Unidas, Australia ha ocupado el segundo lugar, sólo superado por Dinamarca.

Ya en 2012 empezó su mejoría en dicho ranking, pasando del lugar 12 al dos. De hecho, en 2009, el gobierno australiano desarrolló una estrategia de digitalización del Estado muy potente y vanguardista para la época, denominada Engage: Getting on with Government 2.0, la cual desmenucé en mi libro polisDigital en el capítulo “Hacia un Estado 2.0”; dicha estrategia planteaba los desafíos futuros de un Estado.

En esa época el gobierno australiano estableció una fuerza de trabajo de 15 personas para diseñar las bases de un Gobierno 2.0. En el mencionado informe se plantea un modelo de relación entre las tecnologías de información y los nuevos paradigmas de la gestión pública. Los puntos claves y conclusiones son:

 

  • El Gobierno 2.0 o el uso de nuevas herramientas colaborativas y la web 2.0 ofrecen una oportunidad sin precedentes para generar Estados más abiertos, eficientes, responsables y transparentes.
  • Involucra nuevas tecnologías. El Gobierno 2.0 es realmente acerca de un nuevo enfoque para la organización y su gobernabilidad. Esto atraerá a la gente a una relación más estrecha y de colaboración con su gobierno.
  • Los cambios de liderazgo, la política y la gobernabilidad son necesarios para cambiar la cultura del sector público. Además, para que el gobierno sea consultivo, participativo y transparente, es vital la creación de una cultura de innovación en línea.
  • Los Estados intervienen en aspectos importantes de nuestras vidas. El gobierno 2.0 puede aprovechar la riqueza de los conocimientos locales y expertos, así como las ideas y el entusiasmo de los ciudadanos para mejorar las escuelas, hospitales, lugares de trabajo; para enriquecer la democracia y para mejorar sus propias políticas, regulación y prestación de servicios.
  • Gobierno 2.0 es un medio clave para la renovación del sector público que ofrece nuevas herramientas para los servidores públicos a participar y responder a la comunidad, compartir y desarrollar sus conocimientos a través de redes de conocimiento con los compañeros de trabajo y otros. En conjunto, los servidores públicos y las comunidades interesadas pueden trabajar para resolver los complejos retos de la política de prestación de servicios.

 

Pero no se quedó sólo en eso. En los últimos años, el gobierno australiano ha desarrollado una agresiva política pública para profundizar su modernización y en particular introducir los conceptos asociados a la Transformación Digital en el Estado.

Este esfuerzo viene desde el año 2015, ya que en ese año establecen la nueva institucionalidad de desarrollo digital, denominada Oficina de Transformación Digital (DTO por sus siglas en inglés), la cual cuenta con un presupuesto inicial de 184 millones de dólares.

El Ministro de Comunicaciones de la época, Malcolm Turnbull, planteaba que la DTO iba a aprovechar el poder de la tecnología digital para permitir la innovación, mejorar la productividad y cambiar la forma en que el gobierno y sus ciudadanos interactúan.

En el año 2017 dicha oficina se transforma en la Agencia de Transformación Digital (DTA por sus siglas en inglés). Hoy en día ya cuenta con un nuevo Plan Estratégico de Transformación Digital (2018-2025), con metas muy ambiciosas. El plan busca dejar posicionado a Australia como uno de los top tres gobiernos en el mundo en materias de digitalización.

El Plan Estratégico de Transformación Digital (2018-2025) de Australia se basa en cinco principios:

 

1. Las necesidades de las personas están en el corazón de nuestra política y diseño de servicios. Los ciudadanos están en el centro de todo lo que hacemos; al diseñar alrededor de aquellos a quienes servimos, creamos una causa común para asegurarnos de que el Estado pueda actuar como una organización.

2. Demostramos confianza en todo lo que hacemos. Al valorar la confianza de los ciudadanos en nosotros, tomamos medidas que reconocen sus vidas y circunstancias, y podemos demostrar que nuestras políticas y servicios están diseñadas y funcionando para ellos.

3. Nos asociaremos y colaboraremos para entregar mayor valor público. Al utilizar la experiencia y la capacidad de los demás, nos aseguramos de que los ciudadanos y las empresas reciban el valor que necesitan, al mismo tiempo que aumentan la capacidad económica y social.

4. La innovación estará al centro de nuestro quehacer. Al tener una mentalidad abierta, podemos incorporar la tecnología, entender el cambio social y aprovechar las oportunidades para crear beneficios para nuestros ciudadanos y empresas.

5. Buscaremos tener el mejor valor del gasto. Al mantener nuestro enfoque en el valor, utilizamos los recursos de manera eficiente para brindar los mejores beneficios posibles.

 

La estrategia también plantea un claro plan de acción que será monitoreado año con año, además de una cartera de proyectos que van a permitir ese desarrollo. Adicionalmente define un conjunto de prioridades:

 

  • Gobierno con el que es fácil tratar
    1. Servicios intuitivos y convenientes
    2. Servicios integrales que apoyan sus necesidades y eventos de la vida
    3. Identidad digital para un acceso fácil y seguro

 

  • Gobierno informado por ti
    1. Servicios inteligentes que adaptan los datos que elijas compartir
    2. Mayores perspectivas para mejores servicios
    3. Confianza y transparencia

 

  • Gobierno apto para la era digital
    1. Ampliando la capacidad digital
    2. Desarrollando infraestructura moderna
    3. Proporcionar responsabilidad

 

Es común escuchar como ejemplo de digitalización del Estado a Estonia, visión acertada por cierto, pero que debe tener en cuenta las favorables condiciones habilitantes que dicho país tuvo para iniciar el proceso (país pequeño, poca historia, burocracia que pudo ser diseñada desde cero). El proceso de digitalización en entornos más complejos y sin esas condiciones es un proyecto mucho más ambicioso.

Probablemente el ejemplo más claro de esto es Australia; resulta envidiable ver cómo ese país ya viene por años, al menos desde 2009, con una política consistente y sistemática para digitalizar el quehacer del Estado, política que tiene una arquitectura institucional robusta, que cuenta con los recursos necesarios y la visión de largo plazo, el último plan mira al 2025 y tiene un objetivo claro de lo que quieren lograr. ¡Es un buen ejemplo a copiar!

Con información del Escritorio de Alejandro Barros

 

 

 

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