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Mejorar el tráfico con tecnologías inteligentes

Mejorar el tráfico con tecnologías inteligentes

Los nuevos proyectos de transporte que anuncian constantemente los gobiernos son caros. En las recientes elecciones de Nueva Gales del Sur y Victoria, las promesas de infraestructuras de transporte de los gobiernos estatales ascendían a los 165 mil millones de dólares australianos.

Sin embargo, lo que hace falta en las soluciones de transporte son tecnologías inteligentes que proporcionen mayores beneficios por una fracción de ese coste, especialmente en lo que se refiere a la rehabilitación de carreteras ya existentes. La relación coste-beneficio de esta solución puede ser incluso más de una docena de veces superior de lo que cuesta una carretera nueva.

Está claro que el gasto en infraestructuras impulsa la economía y que estos proyectos también proporcionan beneficios a la sociedad, incluyendo mayor seguridad vial, menores tiempos en los desplazamientos y menor congestión.

Soluciones más inteligentes y asequibles

La tecnología dispone de soluciones para el transporte que proporcionan mayores beneficios a una fracción del coste que supone construir nuevas infraestructuras. Generalmente conocidos como sistemas inteligentes de transporte, estas soluciones son ampliamente reconocidas como la mejor solución para lograr un transporte más inteligente.

El control adaptativo de señales de tráfico, por ejemplo, permite que las señales de tráfico cambien en función de la demanda real. También los semáforos situados a lo largo de una ruta pueden coordinarse para crear “olas verdes” y que los vehículos circulen en oleadas, sin detenerse. 

Estas soluciones son eficaces para ciudades congestionadas que experimentan un rápido crecimiento del tráfico y patrones de tráfico cambiantes. 

Por otro lado, en las autopistas gestionadas, las señales de incorporación, las de velocidad variable y los sistemas de información al conductor son herramientas probadas que responden en tiempo real a las condiciones cambiantes del tráfico. Una autopista gestionada reduce los tiempos de viaje en un 42% y los accidentes en un 30%.

Mayores beneficios

Cuando se combinan las soluciones tecnológicas, los beneficios se incrementan todavía más. El Departamento de Transporte de Florida ha implementando un programa de tecnología de transporte en sus redes viales. 

Las soluciones incluyen gestión de incidencias, señalización en incorporaciones, información al conductor y carriles rápidos. La reducción de la duración de los incidentes y los atascos de tráfico son algunos de los beneficios clave. En 2018, los beneficios de este programa ascendieron a casi 3 mil millones de euros, mientras que el coste de estos sistemas fue de 68 millones de euros. 

En el Reino Unido, el coste de la implementación de soluciones tecnológicas en la autopista M42 fue de 145 millones de euros y tardó dos años en completarse. Ampliar la carretera para obtener el mismo resultado habría requerido 10 años y costado 780 millones de euros. 

Cambiar las prioridades

Todavía hacen falta inversiones considerables en infraestructuras de transporte, pero deben estar guiadas por argumentos sólidos y alineadas con valores y expectativas de la sociedad. 

Sin embargo, la tecnología ha llegado a un punto en el que supone una gran diferencia a la hora de abordar los mega desafíos a los que se enfrentan las ciudades. Debemos dar prioridad a su papel. 

Los beneficios son evidentes. Los sistemas de tecnología inteligente mejoran el uso de los activos existentes y prolongan su vida útil. Asimismo, mejoran la experiencia del conductor y reducen la dependencia de la construcción de nuevas carreteras, además de que ofrecen una relación calidad-precio superior. 

Desafortunadamente, el despliegue generalizado de estas tecnologías sigue siendo limitado. Para estimular el cambio y aprovechar su potencial debemos ir más allá del enfoque “proyecto por proyecto”. 

Con información de Economía Digital 

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