Los sensores y otros objetos conectados a Internet generan una gran cantidad de datos, que a través de un uso inteligente pueden ser un elemento sólido en el camino de las administraciones públicas para elevar la calidad de vida de los ciudadanos. Big Data e Internet de las Cosas son la base para tener elementos que permitan hacer más eficiente la gestión de las ciudades.

Presentamos 3 ejemplos de cómo estos mecanismos mejoran de manera concreta a las ciudades.

1.- Redes interactivas de sensores

Control del tránsito vehicular, manejo eficiente de la energía o gestión de los desechos sólidos en la ciudad, son casos particulares de un gran abanico de posibilidades posibles hoy a partir de la existencia de redes de sensores.

A través del uso de sensores en tiempo real, se generan datos que se convierten de inmediato en estadísticas para la toma de decisiones. Al mismo tiempo, estos datos interactúan con otros procesos del ecosistema de la Ciudad Inteligente. La red interactiva de sensores es la llave para una mejora continua de la efectividad de la administración de la movilidad y los servicios urbanos.

2.- Movilidad y calidad de vida

El transporte es una de las formas en cómo el Internet de las Cosas hace a la ciudad más inteligente. El reto es proveer a los ciudadanos de medios que sean de fácil acceso, idealmente ecológicos y económicos para responder a sus necesidades cotidianas.

el Internet de las Cosas ayudará para integrar los diferentes medios de transporte y así reducir los atascos, facilitar a los conductores encontrar lugares de estacionamiento y optimizar el espacio urbano, escaso por definición. Algunos casos: En Estocolmo, Suecia, se instalaron puestos de cobro automatizado para los vehículos que entraban a la ciudad, los cuales incrementan la tarifa en el horario pico, lo cual redujo el parque en circulación en 14%, con la consiguiente disminución en el flujo y la contaminación emitida. En Santander, España, los sensores de tránsito instalados en las luminarias, permiten conocer la densidad vehicular en las avenidas, indicar a través de una aplicación a los conductores las zonas donde es más posible hallar estacionamiento o rutas alternas. En Birmingham, con análisis predictivo, los sensores permiten indicar los congestionamientos vehiculares en los siguientes 30 minutos a las personas a través de una aplicación.

3.- Iluminación inteligente

Uno de los elementos que requieren atención continua es la red de iluminación en las calles. El Internet de las Cosas no sólo puede indicar cuando una luminaria tiene un desperfecto, sino que como hemos visto, los sensores instalados en ellas pueden informar de otros aspectos, a la vez que permiten controlar la intensidad de iluminación si hay o no transeúntes y con ello disminuir el consumo de energía de acuerdo a la necesidad en tiempo real, de iluminar o no la calle. Otro posible uso es incrementar la luminosidad en situaciones de emergencia o algunos eventos particulares.

Los ciudadanos son en cada caso parte fundamental de la información que se obtiene de sensores interconectados. Cada dispositivo que lleva consigo la persona puede ser también parte de esta red y con eso dar mayor precisión  estadísticas, análisis y alertas.

Con información de Geographica.

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3 maneras en que el Internet de las Cosas hace más inteligentes a las ciudades
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